¿pobre Helena o pobre de mí?
Quieren matar a Helena y me gustaría a mí que algún poeta sienta deseos de avisar mi muerte y voltearme mientras me besa el cuello.
TE QUIEREN MATAR OTRA VEZ, HELENA
Te quieren matar otra vez,
Helena y nada podemos hacer por ti.
Lo quieren hacer con pedacitos de vidrio
con rosas de cianuro
con palabras amargas y tenues como el cilantro.
Helena, yo sólo soy un poeta
que mira crecer tus pezones
te voltea, te besa el cuello
y dibuja en tu espalda un pez de oro.
Pero te quieren matar otra vez, Helena
y sólo soy un poeta
un tarambana, un vendedor de Coca-Cola
que ve cómo te sacan las uñas
y no tengo una palabra
una mínima palabra que te defienda
que te haga huir
de esos que te quieren borrar el mapamundi.
Helena, yo sólo soy un poeta
y salgo por los mercados a comprarte flores silvestres
pero ya en los mercados no venden flores silvestres
y por las noches salgo al reino del neón
para besarte, para bailar
para inventar una nueva constelación
y te llamo por los nombres secretos
(esos nombres de guerra, en esas guerritas mundiales
que fueron nuestros besos y abrazos).
Salgo a gritar las claves que sólo tú conoces:
Sagitario con luna en los labios
animalito dormido
odalisca
venadito rebelde.
Y nadie responde, Helena.
Ahora ya sé que podemos morir por amor
aunque los periódicos lo llamen Suicidio,
depresión social y otras palabras horribles, Helena, que
desde
tu casa de silencio y madreselva no puedes oír.
Yo sólo soy un poeta
que intenta una catedral de palabras
un cuchillo de viento, un acto de magia
algo que te salve de la muerte
y volvamos a aquellas guerritas mundiales
que fueron nuestros besos y abrazos
y comprábamos un pan enorme, una guitarra
y había una canción que hablaba de un unicornio azul
que se había perdido
y yo te desnudaba en silencio
y comenzaba a buscarlo en la sombra de tu vientre
en el nacimiento de tus nalgas
en las líneas de tu mano izquierda
llovía, tocaban a la puerta
sonaban allá afuera unos disparos
y nosotros ahí, en esa guerrita mundial
y tu me preguntabas ¿Qué es ese ruido?
¿Qué es ese tropel? Y yo te contestaba:
es un unicornio que regresa, Helena.
Ahora son otros los tiempos las cifras
los sobrenombres, y del cielo cae lluvia ácida.
Los hijos de puta de entonces ya no son los mismos
tienen otros hijos, el cabello blanco
más dinero y más hijos de puta que aquellos días
en que inventábamos una primavera
en nuestro cuarto
y yo llamé a tu sexo Flor de Agua, Mariposa de Aire.
Pero yo sólo soy un poeta, Helena
y te quieren matar
lo quieren hacer con pedacitos de vidrio
con rosas con cianuro
con palabras amargas como el cilantro.
Yo sólo soy un poeta
que intenta una catedral de palabras
un cuchillo de viento, un giraluna
un acto de magia, una fiesta
y esto no es suficiente para salvar a una mujer que se llama Helena.
Y vengo aquí con ustedes
humildemente, para que me presten una canción
un revólver, una flor amarilla
un algo, no sé
que me permita volver a las guerritas mundiales
con Helena
al ruido de los besos
a comprarme un pan enorme,
y una guitarra.
Yo sólo soy un poeta
ayúdenme.
De todos modos se los aviso
quieren matar a Helena otra vez
y lo quieren hacer con pedacitos de vidrio
con rosas de cianuro
con palabras amargas como el cilantro.
Yo se los aviso.
REYNALDO GARCIA (Cuba)
TE QUIEREN MATAR OTRA VEZ, HELENA
Te quieren matar otra vez,
Helena y nada podemos hacer por ti.
Lo quieren hacer con pedacitos de vidrio
con rosas de cianuro
con palabras amargas y tenues como el cilantro.
Helena, yo sólo soy un poeta
que mira crecer tus pezones
te voltea, te besa el cuello
y dibuja en tu espalda un pez de oro.
Pero te quieren matar otra vez, Helena
y sólo soy un poeta
un tarambana, un vendedor de Coca-Cola
que ve cómo te sacan las uñas
y no tengo una palabra
una mínima palabra que te defienda
que te haga huir
de esos que te quieren borrar el mapamundi.
Helena, yo sólo soy un poeta
y salgo por los mercados a comprarte flores silvestres
pero ya en los mercados no venden flores silvestres
y por las noches salgo al reino del neón
para besarte, para bailar
para inventar una nueva constelación
y te llamo por los nombres secretos
(esos nombres de guerra, en esas guerritas mundiales
que fueron nuestros besos y abrazos).
Salgo a gritar las claves que sólo tú conoces:
Sagitario con luna en los labios
animalito dormido
odalisca
venadito rebelde.
Y nadie responde, Helena.
Ahora ya sé que podemos morir por amor
aunque los periódicos lo llamen Suicidio,
depresión social y otras palabras horribles, Helena, que
desde
tu casa de silencio y madreselva no puedes oír.
Yo sólo soy un poeta
que intenta una catedral de palabras
un cuchillo de viento, un acto de magia
algo que te salve de la muerte
y volvamos a aquellas guerritas mundiales
que fueron nuestros besos y abrazos
y comprábamos un pan enorme, una guitarra
y había una canción que hablaba de un unicornio azul
que se había perdido
y yo te desnudaba en silencio
y comenzaba a buscarlo en la sombra de tu vientre
en el nacimiento de tus nalgas
en las líneas de tu mano izquierda
llovía, tocaban a la puerta
sonaban allá afuera unos disparos
y nosotros ahí, en esa guerrita mundial
y tu me preguntabas ¿Qué es ese ruido?
¿Qué es ese tropel? Y yo te contestaba:
es un unicornio que regresa, Helena.
Ahora son otros los tiempos las cifras
los sobrenombres, y del cielo cae lluvia ácida.
Los hijos de puta de entonces ya no son los mismos
tienen otros hijos, el cabello blanco
más dinero y más hijos de puta que aquellos días
en que inventábamos una primavera
en nuestro cuarto
y yo llamé a tu sexo Flor de Agua, Mariposa de Aire.
Pero yo sólo soy un poeta, Helena
y te quieren matar
lo quieren hacer con pedacitos de vidrio
con rosas con cianuro
con palabras amargas como el cilantro.
Yo sólo soy un poeta
que intenta una catedral de palabras
un cuchillo de viento, un giraluna
un acto de magia, una fiesta
y esto no es suficiente para salvar a una mujer que se llama Helena.
Y vengo aquí con ustedes
humildemente, para que me presten una canción
un revólver, una flor amarilla
un algo, no sé
que me permita volver a las guerritas mundiales
con Helena
al ruido de los besos
a comprarme un pan enorme,
y una guitarra.
Yo sólo soy un poeta
ayúdenme.
De todos modos se los aviso
quieren matar a Helena otra vez
y lo quieren hacer con pedacitos de vidrio
con rosas de cianuro
con palabras amargas como el cilantro.
Yo se los aviso.
REYNALDO GARCIA (Cuba)


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