la angustia de no tener rumbo
La desesperación tiene cara de horas que pasan como segundos, se parece al alba que es recibida con un gruñido, te oye hablar de proyectos insignificantes, actividades de relleno, para rellenar una vida que, complejamente, no tiene sentido.
La desesperación reúne todas las victorias cotidianas y liliputienses, se memoriza las paredes que la encierran, ama el claustro como debería amar el sol. La desesperación llora de noche, porque de día le toca ser nada, durante el día le toca fingir que la derrotan. La desesperación calla, confirma todas las dudas y espera, con suerte, morir.


1 comentarios:
mmm, creo que nuestra visita dejó muchos temas pendientes prima, temas que sería preferible dejar para dos y no para una multitud de estrógeno. cuándo nos vemos?
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