la Bodeguita
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Los cuerpos se saben la melodía de memoria, nos toca hablar de mi presidente y de tu pasado. A ti te corresponde asustarme con Fidel, contarme de tu hermano y preguntarme dónde vivo. A mi, por otra parte, me sale mejor escucharte, sacarte a bailar y confiar en que te encontraré de nuevo.
Avignon. Avignon, con sus noches más latinas que en mi continenete. Esa complicidad de emergencia que surge cuando nos damos cuenta que somos los únicos, que nos pertenecen todas las eñes, todas las erres y todo el sol. Así, jugamos nuestra parte: tú me dedicas canciones “esta te la sabes, Venezuela”y yo me dedico a seducirte con recuerdos de nuestras tierras “ayyy, cubano”.
Estambul te roba al día siguiente, a mi me absorberá un futuro borroso en cinco meses. La noche es todo lo que debería ser, podríamos indudablemente volvernos buenos amigos pero sabemos que nos quedan sólo algunas horas.
Los caminos se entrecruzarán de nuevo, es posible. Otra luna se disfrazará de América del Sur y te encontraré, tendré puesto un vestido rojo, tú mantendrás la boina blanca y no habrás dejado de fumar. Será difícil recordarnos, y entraremos al juego de nuevo.


2 comentarios:
Leí esto el día que dije que lo leería, pero decidí no comentar ese mismo día.
¡Nos pertenecen tántas cosas prima!
Aparentemente fué una noche genial. Y debo decir que este post emana cierta sensación de... hogar.
De hecho quiero conocer al cubano, bailar un poquito quizás, lucir mi tumbao' y guaguancó... es curioso como aceptamos que la gente interesante fume... es curioso como los aceptamos tal y como son.
Ojalá el camino se entrecruce pronto. ;)
Algo en este personaje me llena de nostalgia de... no se, ¡nostalgia de todo!
Fue un personaje interesante en esta travesía prima, sin duda! Fue una intrusión inesperada, no sabes cuánto me alegró escuchar un sabroso acento cubano dirigiendo una rueda de salsa casino entre tanta nasalidad y tanto acento afectado.
Era un niño, un chamo con demasiado encanto: bailaba como todo un cubano, como Dios manda, cantaba muy bien y era abierto y echador de vaina! Creo que te habría caído excelente! Tenía lo mejor de nuestro continente!
Ahora está por esos lares, por Estambul. Espero de verdad cruzármelo en algún momento.
A mí también me llenó de nostalgia encontrarlo prima. Hay TANTO pero TANTO que extraño, ni te lo imaginas! En Venezuela se irá la luz, habrá rollos de gasolina, leche y azúcar y te atracarán todos los fines de semana, pero cómo quiero regresarme!
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