las increíbles aventuras de Layla, Parte III.
- ¿Han sido recurrentes esos episodios? –
La calculadora voz de
Estaba sentada en un gran sillón de cuero, indudablemente confortable de una manera tradicional. Desconocía la apariencia del consultorio, pero asumió que era un reflejo fiel de la arrogancia que su dueña destilaba. Frente a ella, una mujer de casi cincuenta años luchaba con tres problemas fundamentales, en su opinión: una conducta distante, producto posiblemente de una vida sin retos, el uso de eufemismos que no lograban disfrazar su incredulidad y el hecho de buscar anomalías en la mente de una persona completamente cuerda. La paciente se permitió suspirar profundamente, decidida a no seguir enmascarando su aburrimiento y respondió con voz cansada.
- Todas las noches desde el 23 de julio –
El efímero mundo de los sonidos, tan insignificante para algunos, permitía a Layla desentrañar los misterios de
Fue por eso que, tras haber escuchado por cuarta vez los inconfundibles pasos de
Comenzó a separarse de la vida sin siquiera notarlo, renunció a las melodías y a sus huidas literarias habituales, exploró lo pagano y recorrió lo sagrado. Desafortunadamente, los laberintos estudiados terminaban enfrentándola con su fe, notoriamente debilitada, y se sintió acorralada. Sólo consiguió avalar sus teorías con algunos testimonios demasiado fantásticos. Layla diría años después que la génesis de su frustración no era la oscuridad, sino el sentirse tan lejos de la luz.
Los señores Duque, aunque irrefutablemente inteligentes, eran incapaces de adivinar las batallas de su hija y tuvieron muchas dificultades en comprenderla. Al principio atribuyeron el carácter inusualmente retraído de la muchacha a una tristeza esperada, tomando en cuenta las circunstancias. Sin embargo, cuando terminó el primer mes y vieron que su estado estaba lejos de mejorar, empezaron a alarmarse. Intentaron dialogar con ella sin resultado alguno, Layla los amaba incondicionalmente y no confesaría jamás la causa de su perturbación. Rehusaba exponer a dos personas tan convencionales a una explicación basada en un fenómeno sobrenatural.
Un jueves en la tarde,
- ...¡Te digo que puedo oírla! Todas las noches es lo mismo…yo tampoco lo entiendo, Javier, pero Victoria ha regresado y trata de decirme algo –
La voz de Layla se debatía entre la euforia y
- La situación es mucho peor de lo que creíamos, Federico –
- ¿Has establecido algún tipo de comunicación con este…fantasma? –
Layla frunció el ceño, interesada por primera vez en
- No – Contestó con total honestidad.
- ¿Por qué? –
- Tengo miedo –
- ¿De lo que pueda decirte? –
En realidad, temía que la muerte se la llevara de nuevo, pero optó por no decirle eso a la persona encargada de evaluar su salud mental. Respondió con una verdad incompleta.
- No sólo eso, también me asusta no saber qué decir -
Un timbre anunció el final de
- Debes hablarle, no vuelvas la próxima semana si no lo haces –


2 comentarios:
LOVE IT!!! I was lying about liking the other two.. but this one, love it!!! XD I'll be waiting for the next one!!!
"Estaba sentada en un gran sillón de cuero, indudablemente confortable de una manera tradicional. Desconocía la apariencia del consultorio, pero asumió que era un reflejo fiel de la arrogancia que su dueña destilaba. Frente a ella, una mujer de casi cincuenta años luchaba con tres problemas fundamentales, en su opinión: una conducta distante, producto posiblemente de una vida sin retos, el uso de eufemismos que no lograban disfrazar su incredulidad y el hecho de buscar anomalías en la mente de una persona completamente cuerda. La paciente se permitió suspirar profundamente, decidida a no seguir enmascarando su aburrimiento y respondió con voz cansada."... me encantó!
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