jueves, 9 de abril de 2009

las increíbles aventuras de Layla, Parte I.

La historia de Layla es bastante singular. Sus padres, conservadores y ávidos de estabilidad, habían cometido un último acto de espontaneidad al llamarla como una popular canción de los 70. A la muchacha le angustiaba pensar que sus progenitores eran víctimas de dos cosas: una estrechez de pensamiento que estaba de moda cuando nacieron y del amor incondicional que sentían por ella. El romance que vivieron tuvo poco de original y nada de épico.


Se conocieron en el liceo, cultivaron una amistad pudorosa y controlada, sus familias se presentaron formalmente, ellos se hicieron novios y diez años después, se casaron. Sus vidas habían sido planificadas por otros hasta el detalle más nimio y se encontraron con un matrimonio tranquilo y digno, lo último siendo particularmente importante. Ambos empezaron a trabajar al finalizar sus estudios y siete años más tarde, anunciaron a los ansiosos parientes la llegada de un nuevo miembro al clan familiar. Esta sería la primera y única hija de los Duque.


La primavera de 1.987 comenzó con su llegada. Su madre diría posteriormente que Layla nació de la poesía y destinada a escribirla. Fue amada instantáneamente y de forma desmesurada a pesar de haber aparecido mucho después de lo acostumbrado, de haber suscitado rumores de matrimonios inestables e infertilidad y de tener ojos que nunca le permitirían ver.


Esto último, no obstante, sería axiomático en las decisiones que tomarían los Duque a partir de ese día. El desasosiego causado por su necesidad de escudarla del mundo devino en un miedo injustificado al cambio. Esperaban poder ahogarse en días repetidos, transformarlos en eco. Se obsesionaron con la idea de construir un mundo inmutable, tal vez creían que su hija no podría superar lo inesperado o quizás querían presentarle una realidad letárgica para que ella nunca añorara poder percibirla por completo.


Layla, por su parte, vino al mundo famélica de vida. Tendría siempre la convicción de poder emanciparse, lucharía incansablemente por encontrarse y no se conformaría con fragmentos de existencia. La pusilanimidad de sus padres hacía que quisiera deshacerse de sus propios miedos. Creció extrovertida, carismática, inteligente y con una audición privilegiada que la hizo popular entre sus amigos. Participaba en todas las travesuras escolares, asumiendo habitualmente el rol de líder y creando aventuras capaces de humillar a Tom Sawyer. Desempeñaba en dichas empresas un papel vital, pues su extraordinario oído hacía de ella una vigilante ideal y su gran ingenio le permitía servir de distracción. Sus amistades bromeaban diciendo que, de no ser ciega, sería muy difícil dominar su temeridad.


Por lo general, agradecía tener la capacidad de oír mejor que los demás. Lo sentía como una compensación lógica por estar confinada a imaginarse su entorno. Atesoraba especialmente los momentos en los cuales la voz de su madre la sorprendía con un dejo de intrepidez o cuando sabía que su padre se estaba esforzando por suprimir una risa, en general, todo lo que los hacía más humanos. Renegaba a veces de su don, no obstante, pues magnificaba los llantos, los gritos y demás sonidos destructores sin que ella pudiera impedirlo.


A los quince años ya conocía las majestuosas palabras de Neruda, se internaba en la oscuridad de Poe, reía con la mordacidad de Twain y se deleitaba en el absurdo de Cortázar. Ideaba poemas e historias cortas, alimentando su sueño de convertirse en una escritora famosa. Iba a clases de danza e inglés y tenía una predilección irónica por la música de Eric Clapton. Pero sobre todo, y nunca en detrimento de sus aspiraciones, Layla se consideraba una persona muy realista. Por eso el día que empezó a escuchar ruidos extraños en la planta baja de su casa tuvo la certeza de no estar siendo engañada por su mente.

4 comentarios:

A las 9 de abril de 2009 a las 8:46 , Blogger Denis J. González ha dicho...

Nice.. Is she falling in love with whoever's downstairs? Or is she being brutally raped and murdered? XD

 
A las 9 de abril de 2009 a las 9:49 , Anonymous Anónimo ha dicho...

mmm interesante nombre prima! me gusta la descripción del personaje... imagino que a sus quince años de edad era portadora de una mente maravillosa tras haber conocido a cortázar... su creatividad e ingenio algún día la coducirían a leerlo! espero la 2da parte!

 
A las 10 de abril de 2009 a las 11:48 , Anonymous Anónimo ha dicho...

segunda parte muy inesperada... btw

 
A las 10 de abril de 2009 a las 11:48 , Anonymous Anónimo ha dicho...

but amazing also...

 

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