el cuello y todas sus angustias
Hoy no pude dormir, estaba esperando. Tenía esa molesta sensación de vacío, armada únicamente con la convicción de que algo faltaba, sin comprender qué. Mis utopías más alocadas te retrataban llamando, cambiando de opinión, seducido finalmente por mis imágenes. Ayer pasaron muchísimas catástrofes en el complejo mundo de mis suposiciones, menos mal que no te diste cuenta.
Ese beso me lo guardo. No hay nada. Nada se sabe, todas nuestras interacciones son efímeras. Ese beso, sin embargo, fue peligroso. Lo dejé andar demasiado tiempo, casi logró liberarse de las ataduras que mi lógica inquebrantable imponía, se retorció con fantasías de intimidad, de otro sitio, otra situación, sin audiencia. Ese beso tenía potencial para arrancar pedazos de mi máscara. Duró diez segundos que parecieron extenderse infinitamente, el tiempo se doblegó ante mi anhelo y me permitió memorizar tanto.
Es difícil estar cerca de ti. Nunca he sido buena para fingir y debo hacerlo tan a menudo. Es agobiante disfrazar todo lo que te digo, que las palabras se amontonen, que mis gestos me traicionen y busquen notoriedad. A veces siento que no te muestro quién soy, sino una versión amplificada y vulgar de mi misma, alguien que tiene menos límites, que hace más ruido. No importa, mejor así.
Lo que más me asusta, es que te parezcas tanto a mi pasado, que estar contigo me recuerde irremediablemente a noches de tango, a discotecas, a cronopios, a muertes importantes, a tardes completas caminando. Quisiera ignorar esta sensación escalofriante de dejà vu, que sufras una metamorfosis ante mi, que de repente dejara de interesarme tu prodigiosa mente, las conexiones que haces y lo fácil que es para ti lo cotidiano. Quisiera olvidarme de las muchas paradojas que he encontrado en ti.
Quisiera muchas cosas, en serio. Sobre todo me gustaría, que no escogieras besarme en el cuello.


2 comentarios:
A mi criterio, cada fragmento te sumerge dentro de la locura indomable de la vulnerabilidad... digo que me recuerda a Benedetti o Sabina por que ellos saben lo que es amar en todos los sentidos, conocen la vulnerabilidad y la disfrutan, conocen lo que es sentir de manera tan firme la fascinación por la mente del ser amado, por aquello que lo convierte en esa persona característica que sin porqués nos encanta, generalmente, hasta el punto de la locura. Me recuerda a Sabina por que nadie mejor que él para hablar de las máscaras del olvido, esas que no nos quedan bien, que nos dañan pero nos gustan por que al parecer nos hacen sentir enormes... esas máscaras ambiguas, confusas... además pienso que diez segundos en el cuello pueden ser bastante frustrantes... :S...
con respecto a mi entrada... una limitante creativa sin dudas (escribí algo más en los comentarios de esa entrada jijiji)
BTW... buen título!
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