toxicidad
Ser tóxico es condenarse a la soledad, verse como el hermano perverso de Midas, que mata todo lo que toca, transformar con mis falanges tu esencia en algo negro y putrefacto, verte impotente mientras me doy cuenta de todo el daño que tu pobre cuerpo no puede soportar.
Tengo que irme y esperar que puedas revivir, que se vuelva a unir en surcos grotescos la piel que yo desgarré, que una amnesia afortunada te separe de mí y que yo tenga la voluntad para entregarme a la soledad. Que tú vivas vale ese sacrificio.
Tengo que irme y esperar que puedas revivir, que se vuelva a unir en surcos grotescos la piel que yo desgarré, que una amnesia afortunada te separe de mí y que yo tenga la voluntad para entregarme a la soledad. Que tú vivas vale ese sacrificio.


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