El día 32
Te estorbo. Soy una de esas tareas que sobrepasan el tiempo estipulado y no logras terminar. Soy la idea inerte que debería esperarte al final del éxito, agradecida. Soy eso que no quieres perturbar, que no puedes perder y no sabes conservar. Soy la piedra adicta a tu zapato. Soy el día 32 de todos los meses. ¿Qué entiende el calendario de la insoportable presión matrimonial?
Una cosa a la vez. Primero el futuro, primero el sacrificio del presente con la certidumbre de haber hecho algo que valió la pena. Y cuando nos encontremos al final de este puente, seguramente reconoceremos el abismo pero, ¿Nos reconoceremos mutuamente? ¿En qué se transforman estas dos carcazas que a veces crean juntas un ruido estéril? ¿Qué pasa con todo lo que no te conté, con el ser nuevo que soy? ¿Cómo agrandamos los espacios pequeños para poder estar solos? ¿Cómo pasan los años si las risas son predecibles y protocolares? ¿Cómo me refugio en la verdad irrefutable de ser amada si cada día está lleno de eufemismos y mentiras, de pasitos en puntillas sobre el amor-amistad?
Una cosa a la vez. Primero el futuro, primero el sacrificio del presente con la certidumbre de haber hecho algo que valió la pena. Y cuando nos encontremos al final de este puente, seguramente reconoceremos el abismo pero, ¿Nos reconoceremos mutuamente? ¿En qué se transforman estas dos carcazas que a veces crean juntas un ruido estéril? ¿Qué pasa con todo lo que no te conté, con el ser nuevo que soy? ¿Cómo agrandamos los espacios pequeños para poder estar solos? ¿Cómo pasan los años si las risas son predecibles y protocolares? ¿Cómo me refugio en la verdad irrefutable de ser amada si cada día está lleno de eufemismos y mentiras, de pasitos en puntillas sobre el amor-amistad?


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