los hilos
Dios estaba cortando hilos. Los cortaba y anudaba a otros nuevos, como un niño aburrido. En la delicada arquitectura de la telaraña humana, estos cambios producto del tedio, resultaban en una reorganización total del destino.Algunos hilos eran quemados, otros unidos a tejidos aún más complejos, los más largos se volvían cada vez más frágiles y los más cortos eran acariciados todos los días, permitiendo que las hebras se enlazasen lo mejor que pudieran.
El mío fue desgarrado abruptamente y Él lo tejió de nuevo. Yo, desde la hebra más pequeña, esa que queda intacta sin importar lo que pase, sentí cómo todo se estiraba y retorcía. Volvía a ser algo pero no lo que era antes, aventurándose a hacer una trenza con la vida que no existió hasta que mi propio potencial me fue revelado mediante el dolor. Se creó algo nuevo, menos bonito, lleno de cicatrices, pero indudablemente más fuerte.

