jueves, 16 de mayo de 2013

sal de la esquina y pelea, probablemente ganarás.

¡Qué sensación tan foránea es que de un empujón te envíen 10 años atrás! ¿Cómo puede una mujer pensar que ha crecido, crearse mejores convicciones, haber aterrizado en la mar tranquila de los días, si su cuerpo sigue encogiéndose de vergüenza ante el rechazo? Todo está allí, el fantasma que no hace más que "fantasmer". 

¿Será que los franceses sabían que las fantasías eran propias de la adolescencia y que la adolescencia siempre nos miraría desde la esquina, con la certeza de que volveríamos a sus brazos crueles para llorar el fracaso?  

¿Puede pararse un ser humano en tierra tan blanda, sin que el relieve lo deje sin aliento y lo invite a hacer más? ¿Puede el cuerpo volverse laxo y olvidar que alguien sí se animaría a buscarlo con las palmas en plena claridad? ¿Pueden esconderse mis surcos para siempre en la oscuridad que te da tranquilidad? No tengo yo ninguna capacidad, para proyectarte a una realidad de colores enceguecedores, para llevarte, no 10 años atrás, sino una vida hacia adelante.